AKIGAI, próposito de vida. Recuperado 24/08/2024
Porque empezé, en una búsqueda, a veces desesperada, cual era mi propósito de vida. En este punto, pienso solamente, cuando empece a plantearme estas cuestiones, ya estaba entonces en el principio de algo nuevo. Todo se derrumba, porque lo que has costruido ya no tiene sentido o valor para ti. Es doloroso aceptar esta realidad, no es fácil, enfrentar y darte cuenta que todo lo que tu pensabas tenía un valor. Hoy pensé que quizás mi nuevo yo, mente, cuerpo y espíritu no quieren seguir dormidos, con los antidepresivos. Siento nauseas y angustia. No quiero tomarlos, me sientan mal. A pesar de las circunstacias que me rodean, empiezo a reconocerme y verme como la persona que soy... No es tan desagradable. Mi intención es ir recuperando poco a poco todos los escritos y esbozos que he ido recopilando durante estos últimos años. He empezado a ver una evolución, un cambio de creencias y de ser, ser estando, que ni yo inmaginaba. Empezaba a sentir que estaba aprendiendo a ser madre. Madre, una palabra muy grande. No todos tenemos la suerte de poder tenerla. Últimamente, en esta última crisis, conectamos como nunca antes había pasado. La vida después de su ataque al corazón cambió para todos. Enfrentar la muerte cara a cara, para nada es fácil. Pero aprendí en esos días estando en el hospital, donde ella se debatía entre la vida y la muerte, que habían muchas creencias y actos, consecuencia de ellas, que no solo me limitaban, sino también que me habían llevado a lugares, a personas y a situaciones, que yo ya no las quería en mi vida. A cada paso dado en estos últimos meses han habido muchos momentos de reflexión y meditación, de preguntarme que era aquello que estaba tan mal en mi que no me dejaba poder sentirme en paz y tranquila conmigo misma. Siguiendo con el tema, habrá personas que nunca hayan tenido una madre, o como me ocurrió a mi, que muchas veces estaba pero en realidad siento que nunca estuvo.
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